Mostrando entradas con la etiqueta Esas cosas que uno escribe sin saber por qué. Mostrar todas las entradas
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No sé si a ustedes les ocurra algo similar. Pero a mí me gusta mucho empezar de cero. No me agrada avanzar en algo, equivocarme, y partir de ahí. No. Si la riego, siento la necesidad de volver a comenzar. Es una especie de fijación. Y no se crean, me ha traído problemas en varios ámbitos. Luego les contaré.

El tema viene al caso porque desde hace unos días pensé en cerrar este blog. ¿Por qué? Porque, para ser honesto, muchas veces no sé qué escribir aquí. Y no es porque haya perdido el gusto por teclear. O que no tenga temas. Es sólo que ya no tengo muy claro cuál es el tono de este espacio. La Casa del Ganso tiene un conflicto de identidad.

Quizá se hayan dado cuenta de que he subido algunas notas. "Textos serios", podría llamarlos. Pero también he intercalado trivialidades, que es lo que desde un principio solía subir aquí. Estoy entre esas dos vertientes. Y no sólo en el blog, sino también a nivel profesional. Eso de definir un estilo siempre me ha costado trabajo. De ahí la tentación de borrar este blog, para abrir otro, y no arrastrar algo del pasado.

En otras circunstancias, ya lo hubiera hecho trizas, pero en esta ocasión, quiero probar algo distinto. Quiero ver si soy capaz de re-inventarlo. De retomar todo lo que hay en él, para convertirlo en algo distinto, en algo más acorde a lo que estoy viviendo ahora.

Quizá sientan que me pongo muy intenso con algo tan banal como un blog. Pero no sólo es eso.

También va en el sentido de que querer mejorar al momento de sentarme frente a un teclado. No quiero seguir escribiendo lo de hace cuatro o cinco años. Quiero mejorar. Ese es el reto. Y para ello, esta vez, no quiero hacer borrón y cuenta nueva. Quiero re-tomar lo hecho en el pasado, aceptar mis carencias, encausar mis virtudes, y convertirlas en algo distinto.

Tal vez lo logre. Tal vez no. Pero ahí está el objetivo. Esta vez no quemaré la casa. Voy a partir de su estructura inicial, para agregar otro piso. Y quizá poner una alberca, o un cuarto de lavado... ok, la analogía no da para más. Espero que hayan entendido el sentido de este post. Yo lo voy a releer, porque escribí casi en automático.

Se ven. Y muchas gracias por seguir visitando este cuchitril. A pesar de sus altibajos.



Mi blog está en ruinas. Lo siento. La verdad es que no he tenido muchas ganas de postear.

Ya saben, me pongo emo. Por distintas razones. La principal: lo errático de mi vida profesional. Y errático es un eufemismo. Estoy frustrado. Molesto. Y no es culpa de la crisis. No. Soy yo quien ha tomado decisiones equivocadas. Ay.

Pero no quisiera volver a clavarme con ese tema. Basta de postos chillones. Quiero pensar que vendrán cosas buenas. Me he estado aplicando para que sea así. Mientras tanto, no me queda más que poner en práctica la máxima de Kalimán: serenidad y paciencia.

No todo ha sido malo en los últimos días. He hecho nuevos amigos. Ya he contado algunos detalles en Tuiterlandia (@gansotw). Twitter: otra de las razones por las que no he posteado. Soy adicto. Y me gusta.

Una de mis nuevas amigas es hardcorera vegetariana. Se rapa el cráneo ella sola. Sólo el costado izquierdo. Lo que le queda de cabello lo lleva siempre despeinado. Su apellido es indígena. Hay días en que no se baña. Es muy alegre. Al principio no me hablaba mucho. Ahora creo que nos llevamos bien. Hoy hasta me invitó una rock-aleta. Me agrada.

La otra amiga es la cara inversa. Es fresa, fresísima. Hoy dijo algo como que hay religiones bonitas. Como si hablara de cachorritos. Siempre saca frases así. Es muy amable. Tiene muy buenas bubis (jo). Estudia relaciones internacionales. Me agrada.

Siempre me ha costado trabajo hacer nuevos amigos. Como dice Coffee and TV, de Blur, sociability is hard enough for me. Por eso cuento lo anterior. Aunque parezca algo intrascendente. Es de las cosas que me han permitido sobrellevar la situación.

En fin, ya iré recuperando el ritmo bloguero. Por lo pronto, este post fue para ir soltando la tecla. Nos estamos leyendo.

El nuevo ejercicio de http://www.metatextos.com/ parte del tema El Sentido de la Vida, el Universo y todo lo demás. Está bueno, sólo que mi inspiración debe andar por Filipinas o por el Nevado de Toluca.

Hace un rato traté de escribir una historia con cierto sentido. Pero las cosas no fluyeron, me desesperé y me fui por el absurdo. El resultado lo pueden leer abajito. Tengo hasta el jueves para escribir algo de verdad.

Y para exterminar a las termitas que se están comiendo mi cuarto. Pero esa es otra historia.

JACOBO

El pueblo confiaba en Jacobo. Desde pequeño, incluso antes de nacer, había mostrado dotes de genio.

Cuentan que cuando estaba en la barriga de su madre, algunos familiares le preguntaban cuánto era 6 más 3.

Entonces bastaba con tocar el vientre abultado, para sentir que él respondía dando las pataditas exactas, lo que de inmediato le valió el ser considerado un niño prodigio.

A los 10 años, ya había inventado una máquina que igual servía para resolver raíces cuadradas que para fabricar sostenes o preparar albóndigas.

A los 15, ya había escrito su primer libro, un tratado sobre las ardillas y su valor filosófico en el Renacimiento.

Pero fue a los 20 cuando le anunció a sus conciudadanos que emprendería el proyecto más importante de toda su carrera: descubrir el sentido de la vida, el universo y todo lo demás.

Para lograrlo, se encerró en una biblioteca y pidió que nadie lo molestara, excepto para recibir los implementos necesarios.

Pidió cosas simples: comida, libros, monos de jade, unicornios, unas coreanas siamesas.

Hasta que una tarde, salió de la biblioteca con una barba de dos metros, una cara de haber leído toda la sección amarilla y un grave problema en la próstata.

- Lo tengo – dijo. Lo tengo- repitió.

Habían pasado 60 años.

Para ese entonces, casi todos sus contemporáneos habían muerto (excepto Raúl, el granjero, quien tan sólo había perdido tres cuartas partes del cuerpo en una carrera con zancos).

Así que su historia se convirtió en el chiste del momento. Lo invitaron a hacer televisión, un talk-show. También cine y una telenovela, con María Conchita Alonso.

Aunque, eso sí, su teoría sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás fue publicada en Los Ángeles. Vendió muchísimo. Lástima que su agente le robó las regalías.

Vengan, jalen una silla, siéntense a un lado aquí, donde pegue el sol. Hoy voy a sincerarme un poco con ustedes. Trataré de no azotarme demasiado.

La verdad es que soy hijo de Michael Jackson. Pero eso no es lo que más me preocupa.

Siempre he envidiado a las personas que tienen muy claro qué es lo quieren hacer con su vida. Aunque sea por imposición, pero lo saben. Incluso puede ser que sus aspiraciones sean de corto alcance. Mediocres, si quieren llamarlas así. Pero al menos no los agobia el desasosiego de la incertidumbre.

Bienvenidos al mundo de la insoportable levedad del ser. Viva la improvisación.

Ya tengo 25 años y no sé hacia dónde voy. No tengo un plan. No sé si quiero casarme o tener hijos. No sé si quiero una casa o un departamento. No sé de qué color es el auto de mis sueños. No sé si quiero un Wii o un Xbox 360. Ando a la deriva.

¿Y saben cuáles son las consecuencias de eso? Además de inquietud, obtienes apatía. Como lo mencionaba en el post anterior, pierdes pasión. Te conviertes en un Coyote sin Correcaminos. Te va comiendo la indiferencia. Al menos eso es lo que yo he experimentado.

coyote

Lo que más me preocupa en este momento es el aspecto profesional. La verdad es que tengo miedo de haber elegido la licenciatura equivocada. Al menos dentro de ella no he encontrado un ámbito en el que pueda decir “hey, esto es lo mío, aquí realmente puedo hacer algo bueno”.

El otro día Chris Rock explicaba la diferencia entre tener una carrera y un empleo. Cuando tienes un empleo, dijo, miras el reloj a cada rato para saber cuánto falta para salir. Cuando tienes una carrera, miras el reloj porque no te da tiempo de hacer todo el trabajo que tienes en mente.

Necesito encontrar una carrera. Durante la universidad, y hasta el día de hoy, he tratado de pensar que es cuestión de paciencia, que las circunstancias me irían mostrando el camino (quizá ahí el error). Pero el tiempo pasa, y cuando te das cuenta ya llevas 3 meses en un empleo “temporal”, y comienza a presionarte la idea de que en tu próximo pastel de cumpleaños habrá 26 velitas.

Ahora que lo pienso, Scarlett Johansson (grrrr) interpreta a dos personajes que pasan por un dilema similar. En Perdidos en Tokio, Bill Murray le pregunta a qué se dedica. Ella, que había estudiado filosofía, le responde: “I’m not sure yet, actually”.

Si mal no recuerdo, luego él le responde que se tome su tiempo, que todo saldrá bien.

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En Vicky Cristina Barcelona, da la impresión de que Scarlett encuentra su carrera en la fotografía. Pero luego se da cuenta de que es un espíritu errante, que lo suyo no es la estabilidad, entonces abandona a la pareja que impulsó su creatividad con la lente.

En ambos casos, el espectador debe especular cuál será el destino de los personajes. En este blog, ustedes pueden pronosticar si acá su servilleta encontrará una carrera o vocación que lo haga feliz. ¿O acaso será demasiado tarde?

Ah, y no, hacerla de botarga del Dr. Simi no es lo mío. El traje me saca ronchas. Chale.

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Con la cuestionable excepción de Jesús de Nazareth, el primer rockstar de nuestra era, los fans de todas las épocas han tenido que lidiar con un desagradable inconveniente: sus ídolos tienden a morir para no regresar jamás.

Ante el deceso, a muchos fans sólo les queda el culto a la imagen en la playera, al autógrafo mal garabateado, al pepsi-vaso, al luchador con la manita levantada, al disco de grandes hits, a la obra misma del artista, del pensador, de la celebridad, del mesías.

Para otros, la muerte del ídolo sólo es un subterfugio mediático, de ahí que no les resulte extraño encontrarse en el súper a Pedro Infante o a Elvis Presley comiendo hamburguesas en algún McDonalds de Munich.

Incluso hay quien cuestiona el dictamen de Nietzsche, y cree que Dios vive en todas partes. Larry King presentó un video en el que el espíritu de MJ deambulaba por el rancho de Neverland.

¿Fue MJ el último ídolo pop a nivel global? ¿Qué provocó que millones de personas vieran por televisión o por internet su despedida en el Staples Center? ¿Morbo o auténtica devoción por su música, por su baile, su talento?

¿Qué son los ídolos? ¿Para qué sirven? ¿Será cierto que la tecnología los mandó al olvido?

Hace unos días plantearon esta pregunta en un programa de espectáculos (Tal Cual, de MSV Radio): ¿Las nuevas generaciones ya no tienen ídolos? Alguien llamó para decir que su ídolo era William Levy. Otro dijo que el suyo era Mazinger Z.

Julio Martínez, conductor de Reactor 105.7, mencionó la imposibilidad de que se repitiera otro fenómeno como el de Michael Jackson, debido a que ahora existe un público hiper-especializado. La red y la televisión pagada ofrecen tantas opciones, que es difícil que compartas con tu vecino el entusiasmo por alguna personalidad.

A eso se puede agregar la obsesión posmoderna por la subjetividad y el esnobismo exacerbado: yo no voy a escuchar lo mismo que tú, porque tú eres un naco.

Quizá ya no hay ídolos porque ya no hay fans. La palabra fan se ha devaluado mucho. Cualquiera dice ser fan de algo. Al menos por una semana, acaso 15 días. Depende de lo que tarde en salir la nueva película de vampiros púberes.

¿De qué sirve conocer la discografía de los Beatles? ¿Para qué memorizar pasajes enteros de la Biblia? Si lo tenemos todo a un click de distancia, ¿para qué clavarse? Puede ser que ya no exista nada por lo que valga la pena apasionarnos. Si ya escuchaste el sencillo, ¿para qué quieres el disco completo?

El ídolo murió. Sigamos haciendo el moonwalk.

 

El deseo puede llevarnos a tocar constelaciones, pero también puede provocarnos noches y noches enteras con el ojo pelón.

Let me explain myself.

El sábado fui a comer unas enchiladas con una de mis mejores amigas.

Estábamos en el Sanborns de los Azulejos, cuando surgió el tema de nuestras frustraciones (los dos somos bastante amargosos).

Ella es una mujer muy exitosa. La admiro mucho. No sólo se graduó con honores, sino que también tiene un empleo que muchos quisieran tener.

Sin embargo, no está satisfecha.

Entonces, para ejemplificar el deseo como causa de agruras, utilizamos unos cubiertos.

Supón que llevan a tu mesa un cuchillo y un tenedor. Estás contento con ellos. ¿Pero qué tal si en la mesa de al lado, además del cuchillo y el tenedor, alguien tiene una cuchara?

Seguramente vas a desearla. Tal vez no la necesitas, pero ya te entró la cosquillita, y quizá las enchiladas que pediste ya no te sepan tan ricas.

Y luego, supongamos que le hagas ojitos a una de las meseras y consigues la cuchara. ¿Así estarás contento? ¿Era la felicidad aquella cuchara? Lo era hasta que descubres que puedes tener una cuchara de plata, o con MP3...

Eso pueden extenderlo a otros ámbitos. Muchos buscarán un mejor empleo, un iPod con más capacidad, bajar de peso, una pareja, o una novia más bonita, con más bubis.

¿Dichosos los conformes? ¿Los mediocres?

¿Qué es lo que mueve al hombre a desear algo más? ¿Será el espíritu universal del que hablaba Hegel? ¿La humanidad ha progresado para bien? ¿Somos más felices que aquellos hombres que vivían en las cavernas?

Hablo de que somos insaciables.

Díganme si me equivoco, pero muchos de nosotros despertamos todos los días esperando que lo que es, no sea, y lo que no es, sea.

Somos seres inconformes. Ambiciosos.

Ahí nos distinguimos de los animales. ¿O habrá algún oso inconforme con su vida? ¿Existirán hormigas como la de aquella película en la que participó Woody Allen?

¿Por qué no aplicar las máximas budistas? Si el deseo es frustración- dolor, ¿para qué desear?

En un episodio de Lost, Sun pierde su anillo de bodas y se angustia hasta las lágrimas. Lo busca por todos lados, pero nada. Lo cree perdido. Entonces habla con John y éste, con rostro beatífico, le dice que la mejor forma de encontrar algo que hemos perdido es dejar de buscarlo.

Horas después, cuando Sun ya se había resignado, encuentra su anillo casi por casualidad.

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¿La vida es eso que ocurre mientras estamos ocupados haciendo planes?

¿Qué es la vida sin deseo?

Emilia, la protagonista de Todo Nada, la primera novela de Brenda Lozano, menciona que en algún momento deseó ser como la mujer que hacía las labores domésticas en su casa, quien chiflaba feliz alguna melodía al momento de trapear el piso.

En lo personal, también me he sentido atraído por la vida humilde, rústica y sin complicaciones.

Mi lado bucólico me inclina a pensar que yo sería muy feliz siendo una especie de campesino bibliófilo. Me imagino teniendo una cabaña, leyendo todo el día, jugando con mis animales, cantando con mi novia. Sin competir ni avasallar a nadie.

Pero ahí está otra vez, el deseo de tener otra vida, el “seguro así sería feliz” del que habla Julieta Venegas.

Es muy probable que, por sí mismo, el deseo no vaya en detrimento de nuestras existencias. Al contrario, puede ser que nos impulse a no estancarnos.

Quizá la trampa esté en tomar deseos ajenos (¿de nuestros padres?), o en apropiarnos de algunos que están fuera de nuestro alcance, como muchos de los que tratan de injertarnos los medios de comunicación.

En fin, todo lo anterior me lo sugirió la lluvia, porque hace un rato, cuando estaba frente a la Torre Latino, viendo las gotas caer sobre los autos y el pavimento, mientras escuchaba una rola de Grisli Ber (Two Weeks), entré en una especie de estado chairo-zen.

Uno de esos raros momentos en que no deseas nada, y estás en paz contigo mismo. Hasta recordé una frase de Herman Hesse: “tu alma es el mundo entero”.

Les juro que no me metí nada. ¡Sólo comí unos panditas con yogurt!

JLuis dice:
que pedo
Thelonious Monk dice:
quihobo friend
Thelonious Monk dice:
cómo estás
JLuis dice:
bien bien
JLuis dice:
buscando porn de calidad
Thelonious Monk dice:
jajaja
Thelonious Monk dice:
ps ahí está youporn
JLuis dice:
creo que ya lo vi todo 
Thelonious Monk dice:
jajaja
Thelonious Monk dice:
no manches
Thelonious Monk dice:
siempre hay algo nuevo
JLuis dice:
pos en eso estoy
JLuis dice:
pero ya nada me llama la atención
Thelonious Monk dice:
jajaja
Thelonious Monk dice:
vas a querer porno artístico
Thelonious Monk dice:
algo más desafiante
Thelonious Monk dice:
ya probaste el indie-porn??
Thelonious Monk dice:
jajaja, voy a postear esta conversación
JLuis dice:
JLuis dice:
indie porn
JLuis dice:
lo malo de ese, es que uno pega y después todo lo demás quiere ser igual
JLuis dice:
y entonces ya se cataloga como algo específico más allá de la concepción original
JLuis dice:
y eso ya no es cool
Thelonious Monk dice:
jajaja
Thelonious Monk dice:
eres un snob del porno!!!
JLuis dice:
conocedor
JLuis dice:
además, no creo estar exigiendo demasiado
JLuis dice:
sólo quiero algo de calidad
JLuis dice:
que no se base en fórmulas probadas o clichés baratos
JLuis dice:
que no digan que es una despedida de solteras calientes cuando de lejos a todas se les ve lo pornstar
JLuis dice:
en dónde está lo amateur?, eso no es indie
Thelonious Monk dice:
jajaja
JLuis dice:
además creo que la calidad no tiene que estar peleada con el bajo costo de producción, y que siempre se pueden estar experimentando nuevas formas de hacer las cosas
Thelonious Monk dice:
todo está en el guión
Thelonious Monk dice:
el porno se parece a las telenovelas, puros lugares comunes
JLuis dice:
sí, desde un punto de vista muy básico, todo tiene el mismo principio, pero hay una infinidad de variantes que cambian por completo la forma de ver y de hacer las cosas
Thelonious Monk dice:
falta un movimiento neorrealista
Thelonious Monk dice:
una nueva ola
Thelonious Monk dice:
un movimiento dogma
JLuis dice:
vaya, el acrobatic sex es algo impresionante
JLuis dice:
ya vi a un par de chinos que lo hacen como un helicótero
JLuis dice:
helicóptero
JLuis dice:
es como la música
JLuis dice:
es más, así se llamará mi tesis "transgresiones cotidianas: paralelismos entre el mundo de la música y el porno en todos sus niveles"
Thelonious Monk dice:
jajaja
Thelonious Monk dice:
pues aunque suene raro
Thelonious Monk dice:
sí puede aplicar
Thelonious Monk dice:
a fin de cuentas el porno
Thelonious Monk dice:
forma parte de la industria cultural
JLuis dice:
creo que lo acabo de hacer 
Thelonious Monk dice:
ahí puedes meter lo de la escuela de frankfurt
Thelonious Monk dice:
Horkheimer y Adorno se quejaban de que la producción en masa de discursos simbólicos atrofiaba la capacidad crítica de los
Thelonious Monk dice:
espectadores
Thelonious Monk dice:
en el caso del porno, se puede atrofiar la capacidad erótica
Thelonious Monk dice:
luego, ahí entraría Baudrillard
Thelonious Monk dice:
sexo-simulacro
Thelonious Monk dice:
sexo que aparenta ser sexo, gemidos que aparentan ser gemidos, venidas que son pura faramalla
JLuis dice:
exacto
Thelonious Monk dice:
es que muchos, cuando se terminan de coger a su chava, han de imaginar la ventanita del youporn en la cara de la fornicada
JLuis dice:
y realmente no es algo nuevo, vaya, es conocido el problema de la disfuncionalidad dentro de la patología psicológica, en el que el hombre no funciona a menos de que se incluyan ciertos factores dentro del coito
JLuis dice:
la necesidad de proyectar videos, de grabarse a si mismos, de que la pareja grite exageradamente
Thelonious Monk dice:
es que, cabrón, imagina todas las locuras sexuales que se le hubieran ocurrido al hombre sin el porno de por medio
Thelonious Monk dice:
sin el porno en la pantalla
Thelonious Monk dice:
tal vez la escuela del marqués de sade hubiera alcanzado esferas delirantes
JLuis dice:
y no crees que ya las tiene?
JLuis dice:
vaya, tan sólo mira el tamaño del mercado de la sexualidad, es todos sus aspectos
Thelonious Monk dice:
pero, exacto, es un mercado
JLuis dice:
ahora lo vemos con otros ojos, ya que se puede hablar de esto de manera abierta
JLuis dice:
pero puedes estar segura de que no todo el fenómeno se queda dentro de la industria
JLuis dice:
ese mercado es sólo un reflejo de lo que ya pasa a nivel sociedad pero que se negaba a ser expresado y escuchado
Thelonious Monk dice:
estoy casi seguro de que hay textos al respecto
Thelonious Monk dice:
los voy a buscar
Thelonious Monk dice:
para enriquecer nuestra charla
JLuis dice:
me parece bastante interesante
JLuis dice:
digna de ser publicada
JLuis dice:
sirve que muestra que veo porno como estudio de las formas y los fenómenos sociales
JLuis dice:
y no nomás por caliente
Thelonious Monk dice:
jajaja
Thelonious Monk dice:
buen cierre

Lista

 

A la merde con mi escaner, no se ve nada. Mejor la transcribo:

 

MI LISTA DEL SÚPER (MAN)

- 666 CUBRETROMPAS.

- 3 KILOS DE CARNE OINK! OINK! OINK! (para echarle una manita -de puerco- a la industria porcina).

- Crema para hemorroides (porque no se puede salir y llevo horas sentado frente a la compu.

- 5 gramos de mota.

- 50 miligramos de heroína.

- 40 idem de cristal (son las dosis permitidas por la nueva ley de narcomenudeo).

- Más cubrebocas, claro que sí.

- Un TV y Novelas.

- Unos churros (éstos sí de azúcar).

- Cajas y cajas de oseltamivir o de teraflú.

FIN

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Nota adicional

Hace un rato:

Yo: Eliz, ¿cómo se le conoce a los pueblos que adoran a más de un Dios?

Eliz: Mmmm... políglotas, ¿no?

...

Yo: Tendré que subir al blog lo que acabas de decir.

Jo.

Ya me saturé de información sobre la influenza. Por eso me puse a ver comerciales en la interné.

 

 

 

Y no, no es baterista. Nunca tocó en Blink 182.

Hablo de la cualidad que tiene la madre de mi progenitor para ganarnos por el estómago. A mí y a mi familia.

Cada domingo futbolero, ella nos embelesa con prodigios de crack. Es como si al entrar a la cocina, se convirtiera en la Lio Messi de las ollas y el sartén. Un fenómeno che, un fenómeno.

Apenas ayer, mi abue nos hizo mover el bigote con un arroz color Holanda del 74, bien plantado sobre el plato, ni seco ni en grumos. En excelente forma física. Un Arroz total.

Luego, llegaron al círculo central (de la mesa) unas enchiladas de mole colocadas en estricta línea de cuatro, precisas y consistentes, como defensa italiana (con su respectiva crema y su queso color Real Madrid).

Después, cuando pensamos que el partido quedaría 2 a 0, nos sorprendió con postres que nadie venía venir.

Un contragolpe digno del Futbol Club Barcelona, armado con un flan napolitano, gelatina de limón (del color de los Panzas Verdes) y una capirotada con todo y queso y cacahuatitos (que crujen en la boca como tobillos de centro delantero al recibir una faltota).

Yomi Yomi.

Al final del convite inicial, como ya es costumbre, todos pedimos una ronda más, lo que provocó una trifulca de barra brava, que sólo se resolvió cuando nos dijeron que la comida alcanzaba para irnos a tiempo extra (yo le entré otra vez al flan).

Ya cuando estábamos con la barriga a tope, satisfechos a más no poder, le prodigamos a mi abuela una ola de halagos y agradecimientos.

Ella sonrió complacida, pero no se dejó llevar por el entusiasmo. Tal como lo hacen los grandes, los Pep Guardiola o los Arsene Wenger, comenzó a planear la comilona del próximo domingo.

¿Qué se les antoja?, nos preguntó. La magia de su sazón se alista para propinarnos otra goliza culinaria y mandar al carajo cualquier intento de hacer dieta.

 

¿Recuerdas aquel texto sobre Oriana Fallaci? Sí, la famosa periodista italiana que luego se volvió anti-islam.

Pues bueno, ella decía que la civilización occidental había perdido la pasión.

Y supongo que estaba en lo cierto.

Es difícil apasionarte cuando llegas cansado a casa, después de trabajar, prendes la telera y observas a Shakira mover su “colita” al ritmo de la Tortura.

Entonces sientes una ligera fascinación. Creo que ni siquiera llegas a excitarte.

Después te quedas dormido, la tele sigue en su monólogo, y cuando despiertas de nuevo tienes que lanzarte a trabajar.

Y de ahí pa´l real.

Aunque puede que esté equivocado.

Mi amiga Tazy me manda mensajitos para decirme que le encanta la adrenalina de ver su agenda repleta de trabajo.

Eso sí es pasión, ¿o no?

Hoy recibí una muy buena noticia. Laralalalalá. Pero no contaré nada hasta que sea algo seguro segurísimo. Mientras tanto, les puedo platicar que llueve de a madres acá por nezayork y eso no es nada cool porque el patio de mi casa, además de ser particular, se inunda en un santiamén y luego hay que andar chapaleando para quitar los cartones de leche Lala que obstruyen la coladera.

Y hablando de coladeras... me acordé de un capítulo de una novela que se llama Una Soledad demasiado Ruidosa. En él, el narrador habla de que las ratas viven en clanes y luchan desde hace siglos por controlar el subsuelo. Tipo Star Wars, pero con ratas. No sé por qué me acordé de eso, pero si pueden lean esa novela, está la mar de sabrosa.

Ah y sí, también les contaba que tengo problemas para hilvanar un relato, como que divago mucho... ¡Miren, un perro que mueve la cola!

Te decía que estoy leyendo por las noches otro novelón que se llama Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo. Es del maestrazo de Murakami, sí, el mismo que escribió algo tan fregón como Tokio Blues y al que siempre le hemos rendido culto en este blog reggaetonero.

Uno siempre se enamora de los personajes de Murakami. Es inevitable. Si en el de Tokio Blues querías ponerle depa a Midori y acompañarla todos los días a ver películas porno, en el del Pájaro que da Cuerda hay una morra de 16 años que trabaja para una fábrica de pelucas y que de la nada se pregunta cómo sería la vida de una mujer que naciera con dos pares de chichis. La amo. Y eso que apenas llevo una cuarta parte del libro...

Pero qué barbaridad, ya veo a mi perro flotando junto a la ventana. Y eso que estoy en un segundo piso. Flop flop, la lluvia. Mejor voy a ayudarlo. Cuídensen.

El miércoles me tocó práctica en el taller de periodismo (el de REFORMA, remember?) Fui a la Arena México junto con un reportero de la sección de Deportes del periódico METRO. La onda era entrevistar a un luchador que se llama Metálico y de paso a cualquier otro que anduviera por ahí.

Y bueno, yo llegué bien temprano a la Arena porque salí de mi casa como con 100 mil horas de anticipación. El reportero iba a tardar un buen, así que mientras tanto me puse a vagar por los alrededores a ver si me encontraba a algún “personaje noticioso” que se dejara entrevistar.

Nunca sabes en qué momento puedes toparte a Luis Miguel comprando una torta de tamal, a Sabrina poniéndole aire a sus bubis en la gasolinera o a Manlio Fabio Beltrones buscando micrófonos ocultos en las coladeras, así que siempre es bueno andar prevenido.

De hecho, luego de caminar un rato fui a comprarme un boing y en eso vi que en un estacionamiento cuatro exuberantes damas estaban echándose un cigarrito. De primera intención sólo me di cuenta de que estaban sabrosonas, pero luego recordé que las había visto en algún otro lado. ¿En la tele? ¿En algún table? Nah. Sí había sido en la tele. Eran edecarnes del Consejo Mundial de Lucha Libre.

Me les acerqué para que me contaran qué onda con su vida y la neta también para checar si la mercancía era tan apetitosa como luce en la telera. En cuanto me vieron, Ariana, Yaima, Tania y Linabis pusieron cara de “ash, sácate wey, no estés chingando”. Pero cuando les dije que venía del Reforma, ¡uy! Luego luego la sonrisota. Casi casi me dicen que si no quería entrevistarlas en los vestidores mientras se cambiaban de ropa.

Y ps ya, me contaron que están enojadas porque sus patrones no les dan mucho trabajo y prefieren darle oportunidad a morras que están empezando. Todavía no sé si esa información realmente dio para una nota porque mi editor apenas me va a dar su veredicto.

Lo chafa de la situación fue que, ya vistas de cerquita, las cuatro están medio federicas. Sí tienen lo suyo, sobre todo la cubana que se llama Linabis. Pero así que digas wow, están súper mamis, pues no. Así que si ustedes son fanáticos de estas cuatro damiselas, mejor sigan viéndolas en fotos o en la televisión. Ahí sí levantan, me cae.



Anoche estaba estacionando el auto cuando una enorme nave espacial aterrizó a mitad de la calle. Fue increíble. Ante un hecho tan insólito y decisivo para la humanidad yo sólo pude decir: Ay wey…

Luego bajó una criatura y en perfecto español me dijo:

- Hermano, vengo desde muy lejos. Mi planeta está sufriendo. Hay inundaciones, pobreza, presidentes espurios, blogs, muchos blogs inútiles, chichis de plástico, realitys, entregas de premios y lo peor de todo: un baile obsceno y muy pegajoso que provoca embarazos no deseados.

- El reggaeton…

-¿Cómo dices?

- Nada, nada.

- Por eso he venido aquí. A buscar una nueva oportunidad. Creemos que en su planeta podremos vivir mejor, en paz. ¿Podrán ayudarnos? ¿Sí? ¿Verdad que sí?

Dudé un poco, pero al final le respondí.

- Mira, la verdad es que no estamos mejor que ustedes. De hecho somos parecidos.

El ser del espacio me miró fijamente, luego empezó a reír.

- Ja, ja, ja. Claro que no somos parecidos. ¡Lo arruinaron, idiotas! Jaja. Sólo vine a burlarme de ustedes. Pobres diablos, miren que crear algo como el reggaeton. Jajajaja.


Después de media hora de burlas el extraño visitante abordó su transporte ultramoderno. Todavía en el aire me mentó la madre con el claxon de su nave espacial. Por mi parte, en ese momento comprendí que debía dejar de beber. El alienígena, no yo. Mira que viajar desde tan lejos sólo para echar carrilla.


Como muchas otras personas a veces tengo problemas para dormir. Entonces hago lo de costumbre: leo revistas puercas (con los premios a lo mejor del ganado porcino en el 2007), cuento los borregos de mi vecino o salgo a caminar sin ropa hasta topar con una nave espacial.

Sin embargo a veces también me da por pensar. Bajo a la sala, prendo la luz para ir a la cocina y me pregunto cómo es que mi ombligo es capaz de albergar tal cantidad de pelusa. Tiene que existir una explicación, por algo aparece en forma abundante. Sin embargo después de un rato, al no encontrar respuesta, me enfurruño con el mundo, con la filosofía e incluso con el creador.

Y para colmo sigo sin poder dormir. Entonces hago lo que muchos hacen. Entro a Internet, leo algunos blogs y maldigo a Sirako por llevarse a todas las mujeres. Nada raro. Pero al correr los minutos me desespero y miro a mi alrededor. Sólo hay soledad. Un duro y frío silencio.

Es hora de postear. El tema es lo de menos. De hecho creo en lo que dice Tazy, casi nadie lee los posts con la atención necesaria. Lo importante es poner fotos bonitas. O ser bonito. Pero como soy feo mejor busco imágenes que os empalaguen los ojos. Y aquí está lo que encontré:

La fotógrafa es Leslie Williamson. Californiana ella. Conocí su trabajo en la portada de Tokio Blues, novela que estoy releyendo, y luego continué observándolo en su sitio de Internet. Buenas imágenes, me calmaron el ánimo. Tal vez me ayuden a pegar el ojo.

De no ser así, creo que pasaré la noche leyendo a Murakami. No hay pierde. ¿Les apetece un café?

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