Mostrando entradas con la etiqueta Los lunes tienen la gracia de un sapo haciendo pipí. Mostrar todas las entradas
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Me aferré a la rutina. Me bañé a las 5 am. Comí algo (una quesadilla de queso amarillo). Caminé. Me subí al Metro. Pensé. No pude evitarlo. Pensé en lo que me ocurrió el día anterior. En lo mal que me sentí.

Subí al vagón. Traté de percibir el miedo, algún gesto sobre lo ocurrido el viernes en la estación Balderas. Pero todo lucía normal. Lunes. Bostezos. Los empujones por tratar de entrar. La chica de secundaria con el cabello mojado.

Lo más probable es que todos llevaran en la mente la imágen del asesino, del policía bancario, y de Cervantes Barrera. Junto a mí, hay un señor que trata de hacerse espacio. Me mete el codo. Trato de repelerlo.

En Salto del Agua, una oficial le aplica el detector de metales a una señora que carga una maleta voluminosa. Lo hace con un implemento que lleva escrita la palabra GARRETT. Todos volteamos a mirarla, anticipando que pronto nos tocará revisión.

Cerca de donde trabajo, sigo pensando. Pensando en que no estoy haciendo lo que quiero hacer. Pensando en una canción de Morrissey, en la que le pregunta a Dios cuándo estará donde debe estar, haciendo lo que debe hacer.

Pensando en que nunca he viajado en avión. O creo que sí, pero cuando era muy pequeño. No sé por qué, pero pienso en preguntarle a @liztix qué se siente volar en avión. Ella me responde ahora, a las 11:18 pm.

"Cuando va elevándose se siente como la rueda de la fortuna", me dice. "Cuando aterriza se siente el golpecito de las llantas pegando con el piso, y un ligero rebote, y ya".

Le saca de onda que le haga esa pregunta. Pero, no sé. Me surgió durante la mañana. Quizá como una de esas cosas que he querido hacer en algún momento, y que no he podido concretar.

Finalmente llego a trabajar. Mi amiga fresa , la de bubis enormes, está preocupada porque no encuentra pilas para su radio. Quiere escuchar el programa de Omar Chaparro. Yo me pongo los audífonos y le pongo a todo a los Pixies. Velouria.

Son las 7 de la mañana y hace algo de frío.

 

Los microbuseros que te llevan al Metro Pino Suárez cuando terminan los partidos en el Estadio Azteca son seres humanos execrables y deberían arder en el infierno a causa de su ambición.

Hace un rato, cuando mis familiares y yo salimos del juego de América contra Toluca, estaban cobrando el pasaje a 10 pesos, siendo que la cuota máxima es de 5. ¡Los muy zánganos!

Realmente espero que Marcelo Ebrard lea este post y tome cartas en el asunto, porque mi situación económica no está como para pagarle cuotas indebidas a tipos que para colmo conducen sobre Tlalpan como si estuvieran jugando Mario Kart.

¿Será que a partir de este post La Casa del Ganso se convertirá en un blog de denuncia? ¿Saldré a las calles a buscar abusos en contra de los ciudadanos? Lo haría, si me pagaran. O si me dieran chamba como diputado, con todas esas prestaciones…

Hace un rato, por ejemplo, apenas nos bajamos del micro para caminar hacia el Estadio, cuando ya un comando de revendedores nos había rodeado para preguntarnos qué boleto queríamos. El colmo es que también andan revendiendo junto a las taquillas, enfrente de unos polis que nomás se hacen de la vista gorda.

Ya por último, también puedo denunciar que antes de empezar el partido, sí, antes de que Salvador Cabañas metiera un golazo con el que casi me hago pipí, una señora utilizó el sonido local del “Coloso de Santa Úrsula” para hablarle a su hija, que estaba perdida.

La doña en cuestión no sólo le dijo a su retoño que la estaba buscando y que por favor se acercara al lugar donde ella se encontraba, sino que además le recriminó molesta que ya se le había escapado en otra ocasión cuando se le perdió en el supermercado.

O sea que había perdido a su hija en un centro comercial y ahora en un Estadio de Futbol con casi 70 mil aficionados en ebullición futbolera... ¿qué clase de madre es esa? ¿Britney Spears? ¿Michael Jackson?

Creo que lo mejor para la niña es que no haya encontrado a su mamacita, pero en caso de que sí lo haya hecho, de nuevo espero que Marcelo Ebrard tome cartas en el asunto y ponga a esa criatura bajo el resguardo de la PFP o de Chabelo.

Así estaría más segura, me cae.


¿Creen que deba borrarla de mi Jai Fai?



En primer lugar, la gente tiene deseos de que Chabelo vuelva a ser atropellado.

Y en segunda, no debo pagarle a Xavy los 18 pesos que tuvo la amabilidad de prestarme.

Seguiré el mandato del pueblo.

Así que, Xavy, no me importa si me mandas tu cuadrilla de abogados. No puedes hacer nada frente a la voluntad popular.

Y Chabelo, ten cuidado, porque por más que mandé cartas a tu programa nunca me llegó la invitación. Eso encanija bastante. Yo quería participar en ese concurso donde tenías que cruzar una escalera como de mecate mientras el público gritaba o guardaba silencio.

Ah y hoy en el metro se subió un tipo medio lurias. Se iba dando de mamporros en la tatema, en la de hueso, en la choya. Y luego decía que la iba a partir la madre al Andrómedas y no sé qué tanto choro.

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