(Ya que nadie lee blogs en estos días, aprovecho para subir un post aburrido sobre un librote que a estas alturas no me atrevería a recomendar)

Si no viven en una burbuja o no son Vicente Fox, saben que hace poco Carlos Fuentes cumplió 80 años y recibió muchos premios, fanfarrias, medallas y besos en el trasero de parte de simples mortales y de funcionarios de Gobierno.

Entre ellos estuvo la Secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, pero cuando la muy bruta trató de lisonjear al escritor lo confundió con Octavio Paz, y luego, para colmo, se refirió a la novela La Región Más Transparente como la Ciudad Más Transparente.

Pero bueno, así se la jalan los integrantes del Gobierno Federal.

Dios y el osito Bimbo emo nos ampare de estas criaturas.

Ahora bien, creo que el mejor homenaje a un escritor no puede ser otro que leer sus libros. Por eso me decidí a chutarme La Voluntad y la Fortuna, la novela más reciente de Carlos Fuentes, a quien tal vez recuerden por historias como las que aparecen aquí.

¿Y cuáles han sido mis primeras impresiones sobre este texto? Han sido muchas, algunas contradictorias. Y supongo que el asunto seguirá en sube y baja de aquí a que lo termine de leer.

En primera les puedo mencionar que La Voluntad y la Fortuna es narrada por la cabeza cortada número mil en lo que va del año, la cual yace como un coco sobre la arena y es lamida por las olas de una playa de Guerrero.

Esa cabeza pertenece, o pertenecía, a un morro de nombre Josué Nadal, a quien de niño lo chingaban por tener una narizota. Le decían Pinocho, narizón y demás mamadas.

Esto hasta que llegó su defensor, un tal Jericó, así, a secas, quien luego de que se madrea al principal hostigador de Josué se convierte en su mejor amigo, en su compa, en su megabrother.

Y es a partir de esta amistad que se ramifica la novela en varios personajes y situaciones.

Josué Nadal y Jericó son dos carnales bien raros que al llegar a la preparatoria no saben meter un balón en un aro, así que mejor optan por volverse intelectuales. Por eso leen un chingo y se hacen chaquetas mentales todo el tiempo, sobre todo en torno a Nietzsche y a San Agustín.

Ambos hacen un pacto y deciden llevar una vida de monje (al menos en lo intelectual, porque en lo físico hasta comparten a la misma puta), cultivando su intelecto y sin caer en frivolidades.

Sin embargo, por lo que he leído hasta ahora, al crecer se van distanciando entre ellos y de sus ideales, porque Josué entra a trabajar con un millonario ruco al que identifico como un símil de Carlos Slim, y Jericó llega recomendado con el Presidente de la República (nombrado como Valentín Pedro Carrera), quien le comenta lo siguiente (esto me pareció muy rifado):

- Este país ha vivido siempre en la miseria. Desde siempre, una masa de chingados y encima nosotros una minoría de chingones. Y créeme, Jero, si queremos que todo siga así, hay que hacerles creer a los jodidos que aunque estén jodidos son más felices que tú y yo.

No dudo que muchos presidentes de México hayan pensado o piensen así.

En lo particular, y afirmando de nueva cuenta que no soy un experto literato, me han exasperado y me han dado hueva muchos párrafos, en primer lugar porque no tengo dudas de que Carlos Fuentes es bien mamón.

Tal como Josué y Jericó, Fuentes se pasa de rosca al ser por algunos momentos demasiado ampuloso o difícil de entender con tal de apostarle a lo poético, a las figuras muy rebuscadas o a las referencias culturales que sólo un intelectual muy fregón puede entender.

Luego, estas mismas características, impregnadas en sus personajes, que se comunican con frases que parecen sacadas de un libro de kierkegaard (otra vez, bien mamonas), hacen que se vuelvan inverosímiles.

Porque coño, si Josué Nadal vive en el DFectuoso, en plena era del iPod y del Xbox 360, no puede ser que tenga que buscar en internet quién es Justin Timberlake.

Supongo que ese es el problema para un novelista al momento en que ubica una novela en un ambiente actual, y para colmo en la Ciudad de México, que lectores chingativos como yo digan “nah, esto no es creíble, yo estuve ayer en Paseo de la Reforma, que no se la jale”.

Claro que también hay cosas que me han gustado mucho, como el mismo hecho de que los protagonistas, a estas alturas de la narración, tengan mi edad y no sepan ni qué pedo con su vida.

Yo estoy en las mismas, ando un poco confundido. Y bueno, me colgué un buen escribiendo, pero creo que dije todo lo que tenía que decir.

Acaso me faltó mencionar que la novela retrata la violencia del país, que tiene elementos fantásticos y que se refiere a muchas de las ideas expuestas por Nicolás Maquiavelo… pero sobre todo que, si quieren una novela ligera para leer en el Metro o en estos días de vacaciones, esta obra literaria no es una buena opción.

“Quisiera ser perla fina de tus lúcidos aretes, pa´ morderte la orejita y besarte los cachetes”

Canto de Lucha Zapata, personaje de La Voluntad y la Fortuna, de Carlos Fuentes

9 Comments:

  1. Rackve said...
    Lo iba a leer completo pero que hueva, ja, y este comentari sin sentido es porque no tengo otra cosa que hacer. ja
    tazy said...
    yo sólo he leído la muerte de artemio cruz y neta me aburrí bastante a la mitad, luego me gustaba de nuevo y otra vez me aburría... así es fuentes, la verdad.
    Carolus said...
    No debería leer esto... Es retorcidamente maquiavélico. Entre, mire y ya nos contará:
    http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf
    Oliverio said...
    ¿El venadito, el venadito en una novela?, Tengo que leerla, aunque, digo y nomas digo, si tiene algo de fantastica ¿no seria que por eso no conoce al segundo que le olio sus perjumenes a la Brenda Esparza?. Nomas digo.

    Ah y como tu nos diste permiso Chinga tu madre, pero sigue escribiendo.
    bLanche ʚïɞ said...
    Libros de Fuentes, sólo Aura y ahora La región más transparente (que compré en la FIL luego de emocionada verlo con sus cuates)

    Algún día leeré más de él, lo prometí mientras escuchaba a Monsiváis hablar de sus buenos tiempos
    Taquero Narcosatánico said...
    "Porque coño, si Josué Nadal vive en el DFectuoso, en plena era del iPod y del Xbox 360, no puede ser que tenga que buscar en internet quién es Justin Timberlake"

    Conozco una chica que no sabe qué es metallica. Tengo una maiga que no sabe qué canciones cantan los beatles. Se que existe gente que no sabe que es un iPod y un xbox 306.

    Seguro el libro tiene un tono mamón y su reflejo de los jovenes puede que sea algo irreal... pero que alguien no conozca a Justin, no es ni irreal ni un pecado.

    Por lo demás, chido.
    tazy said...
    taquero: es que el ganso es popero y se saca de onda cuando alguien desconoce a sus ídolos
    Taquero Narcosatánico said...
    Ah, ahora todo tiene sentido, jaja.

    Por cierto, tampoco es pecado.
    Karina said...
    ¿Cuál crees que compré de Murakami?


    Ay, si ya´sé, tu post es de Fuentes, pero pss qué quieres... Acá los fans.

    Leí 'Aura', me gustó, la volví a leer y me gustó, pero la 'Región más transparente' nomás no me pasó, híjoles.

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