Los primeros días del año han sido difíciles. Extraños.

Para empezar, murió un tío que vivía en la costa este del país. A mi madre le dolió mucho perder a su hermano.

Luego, en asuntos de menor importancia, me la he pasado enfermo, con dolor de garganta, gripe y demás achaques.

A eso pueden agregar que mi búsqueda de empleo ha sido infructuosa, que el América volvió a fracasar y que los días han estado grises, lluviosos y empantanados.

Pero bueno, en medio de este panorama, me alegró mucho recibir un correo de un carnal que se hace llamar El Cleptómano.

Resulta que este brother decidió convertir en cómic la historia de Dulcinea de los Converse Rosas. Y le quedó genial. Neta me levantó el ánimo ver su trabajo (dice que tardó 9 horas en terminar los dibujos), tanto que casi me curo de la infección alienígena que tengo en la garganta.

Los dejo con su adaptación, y por último aprovecho para mandar un saludo a Cadereyta, Nuevo León, donde sé que hay asiduos lectores de este blog.

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PepePepe

EL PRÍNCIPE (DE LA CANCIÓN) DICE: "EL DRINK JUSTIFICA LOS MEDIOS".

Y claro, tiene mucha razón. Glu glu glu glu...

 

Si alguien sabe de un trabajo para su servilleta por favor háganme llegar la información a minickesganso@gmail.com

Ya saben que estudié Comunicación y Periodismo, que soy bien chambeador, disciplinado, puntual, guapo y talentoso. El sueño de la hermana de todo bloguero. Así que también pueden aprovechar para enviarme la foto de su consanguínea luciendo un diminuto bikini a minickesganso@gmail.com

O bueno, mejor no. Debo concentrarme en lo del empleo. Sí, mejor olviden lo de sus hermanas.

Les decía que puedo desempeñarme como reportero o como redactor, pero igual y hasta lustro sus zapatos, les lavo su cisterna o saco a pasear a su perro para que haga sus necesidades en la casa de un vecino al que le traigan coraje.

El chiste es que paguen bien y en la fecha acordada, porque la crisis está dura y apenas y alcanza para la papa. Ay les encargo.

De antemano les agradezco su atención y les dejo la foto de un vehículo que también tiene aspiraciones en la vida. ¿Quién dice que las camionetas, con todo y una mala ortografía, no tienen derecho a soñar?

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Roberto Salcedo Clark: PUAGH. El ganso oficialmente ha entrado en mi club de blogueros apestados. Antes sólo era extra-oficial, jo.

Gracias. Yo también te amo. Atte. Tu amigo Ganso, el apestado.

1.-Quiero que ganen los Cuervos de Edgar Allan Poe; pero creo que los Titanes van a llevarse la gloria el 1 de febrero.

Flacco

Joe Flacco puede llevarse el premio gordo, pero para eso tiene que arponear mañana a los Delfines, ¿podrá? Ay nanita

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2.-Hace un año, más o menos, cuando el Dober era como mi segundo hogar, escribí esta historia que había quedado olvidada por ahí.

Es un producto más de los excesos etílicos. Tal como la escribí aquella noche, así la pongo ahorita. Perdonen las inconsistencias.

Ahora que pude releerla, empecé a considerar que las bebidas de ese tugurio estén adulteradas.

Dulcinea/Converse rosas

Te quedan imágenes. Son como moscas. Vuelan sobre ti, intermitentes. Tú las hueles. Las tocas. Te las cachondeas un rato mientras miras el techo, recostado en el sillón. Luego, para hacer el recuento un poco más satisfactorio, haces que la realidad se baje por los chescos. Le metes de tu cosecha. Armas el relato.

¿De quién era esa lengua? Los ojos grandes, la sombra lila. ¿De quién la blusa de puntitos blancos? Los converse rosas. El fleco. Aquellos lentes de pastilla morada. ¿Y su nombre? Da igual. La llamaste Dulcinea. Dulcinea de senos chiquitos. Dulcinea que baila canciones de Daft Punk.

La conociste ayer, entre todas esa bola de weyes, entre todos esos carnales que chupan y chupan cerveza hasta salir a vomitar. Le contaste aquel cuento. ¿Por qué lo hiciste? Dulcinea pudo decirte que eras un warro, que mejor le llegaras a la verga porque ella no era una puta.

Pero no. A ella le hizo mucha gracia. Era aquella historia, que leíste en casa de un amigo, sobre el pene que cobró vida y quería ser una estrella de Hollywood. Casi se la tuviste que gritar al oído, porque la música no paraba nunca y no había un lugar para aislarse un poco.

Dulcinea tenía dientes de roedor. La voz chillona y la cara de niña. La miraste reír, algo enternecida, al momento en que le contabas que aquel pene usaba gafas oscuras y chamarra de cuero.

¿Cómo fue el acercamiento? Tu Dulcinea bebía cerveza con una amiga de cabello rizado. Bebían y bailaban una rola de los Doors. Light my fire. Dulcinea sujetaba la cintura de su amiga. Bebían. Se hablaban al oído. Bailaban. Tú te acercaste a ellas para preguntar si eran novias. Ellas dijeron que sí. Se dieron un beso. Atascado, de lengua. Para luego reír, carcajearse. ¿Estaban pedas?

No, Dulcinea estaba de lo más lúcida. De inmediato te preguntó si mamaseabas, y tú le dijiste que sí. La verdad es que te sorprendió que tomara la iniciativa. Por eso te dio por hablar. Le dijiste cualquier cursilería. Compartieron una chela. Rieron. Luego aprovechaste que su amiga se fue al baño para contarle el cuento del pene. Así, literal. Minutos después, ya la estabas besando.

¿Y qué queda de eso? ¿Estuvo rico? ¿Te excitó? ¿Te gustaría que Dulcinea fuera tu novia? ¿Se le dejarías ir? No lo sabes. Como en muchas otras cosas, te da igual. Estuvo bien mamasear un rato con ella. Chido. Pero ps ya. Ya fue. ¿O no? Tienes su número en el celular. ¿Le mandarías un mensajito?

Cuando revisas el número, te da risa ver que la guardaste con aquel nombre: Dulcinea. ¿Y esa mamada? Tu tío te leía el Quijote cuando eras morro. Pero ahora, ya tan huevudo, ¿viene al caso?

En lo que tienes que pensar es en que mañana tienes que ir a la escuela y aguantar a esos pendejos que se burlan de ti y de tus amigos. La verdad es que ya te vienen valiendo madre. Pero tienes que aparentar indiferencia.

Lo que a veces sí te llega a encabronar es que tu jefe también te diga que no uses pantos de vieja, y que no te maquilles, porque pareces maricón.

Pero bueno, ya cuando estás con tus cuates, allá en Insurgentes, se te olvida todo.

¿También Dulcinea?

Lo que más te gustó de ella son sus converse rosas. Sigues pensando en esto durante toda la tarde. Acostado ahí, en el sillón.

FIN

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3.-En otros asuntos: creo que empiezo a enamorarme de Edie Sedgwick. Lástima que ya colgó los tenis.

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En cada foto la veo más chula. Pinche Andy Warhol, se pasó de rosca (y no de reyes) con esta damisela en peligro

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