Hoy me levanté a las 13:00 horas y todavía tengo sueño. Claro que me dormí como a las 3 AM, porque fuimos a festejar “la graduación” y luego llegué a casa y me puse a ver la tele. Pero de todos modos siento que podría dormir hasta el próximo siglo.

Ayer fue un día muy especial (sí, vamos a darle a la cursilería). Tuvimos una comida en la terraza del Reforma. Chom chom yomi yomi. Después se entregaron premios en categorías chistosonas. Y al final cada quién contó sus impresiones generales sobre el taller.

La mayoría coincidió en que fue una experiencia “que te cambia la vida”. Y pues sí, a muchos casi se nos salen las de cocodrilo al momento de soltar nuestro relato. Incluso a mí, que tengo la sensibilidad de una engrapadora. Pero es que neta, este taller fue como subirse a una montaña rusa elaborada con materiales chinos. Pura adrenalina. Incluso hoy me desperté preguntándome si no se me había hecho tarde para correr al evento y escribir la nota.

Si tienen la oportunidad de inscribirse en la próxima convocatoria no lo piensen ni tantito. Terminé muy satisfecho.

4 Comments:

  1. Taquero Narcosatánico said...
    Las engrapadoras han demostrado ser objetos inanimados con mucha sensibilidad...

    Digo, bien por ti muchacho.
    ERevank said...
    ...si... silas comparamos con las perforadoras o los pisapapeles.

    Ojalá te quedes...
    tazy said...
    siempre es necesaria una engrapadora en una oficina de periódico, estoy segura que vas a quedarte.

    Por otro lado, qué premio te dieron???
    Karina said...
    So do I, compañerooouu!!

    Chale, nunca conversé contigo en la FES, y casi nos convertimos en íntimos en la sala Mary Gardner.

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