Fue:

Cargar dos pavos de 6 kilos, desde Insurgentes hasta Neza York. En un par de viajes, claro está. Y en el segundo con el reto de mantener intacto un paquete de galletas. Con el Metro lleno. Me sentí James Bond (pero más guapo).

Acordar con mi madre que no celebraríamos la Navidad. Que saldríamos a cenar al Centro, y regresaríamos temprano a casa. Nada más.

Recibir regalos de mi tía, una sudadera con un estampado de Blue Demon, y de mi primo, un libro llamado “El Psicoanalista” (mantengo la esperanza de recibir alguna Navidad el calendario Playboy del año correspondiente).

Ir al centro comercial. Estar en la tienda de ropa, y esperar al menos una hora para que nos cobraran, porque se fue la luz. La gente silbó. Supongo que hubo robo de mercancía. Y que alguien fue engendrado en los probadores (intenté algo en ese tono, pero cuando regresó la electricidad, me di cuenta de que estaba besando un maniquí –y no me dio su teléfono).

Presenciar la batalla entre señoras que buscaban el mejor suéter en oferta. Mi madre participó, claro. Y yo también. ¡Feliz Navidad, tía!

Presenciar un accidente trágico. Mi padre confió demasiado en una bolsa de regalo que reciclamos para la ocasión (era como del 79). Pero no soportó el peso. Así que una botella de tequila se hizo trizas frente a nosotros (imaginen la escena en toma Phantom). Era el regalo de mi tío. Lo bueno es que le habíamos comprado un par de calcetines. Seguramente los amó.

Ver llorar a mi madre, porque extraña a mi hermano, a quien le compré un par de Hot Whells. Eran sus favoritos.

Comer el día 24 en casa de mi abuela. Bacalao. Mi talón de Aquiles. Podrían ponerme a elegir entre Adriana Lima y un plato de bacalao. Y escogería lo segundo. Creo que comí dos raciones. O más. Mi barriga lucía tan sexy, hubieran querido verla.

Cancelar el paseo al Centro.

Llegar a casa, leerle un poco a mi hermano, comer más bacalao e irnos a la cama.

Leer hasta terminar “Pantaleón y las Visitadoras”, de Mario Vargas Llosa. Prender la tele y ver una película titulada “Bad Santa”. Me gustó mucho. Tan tierna. Al final le disparan a Santa Claus.

Dormir.

Soñar que Adriana Lima me daba de comer bacalao.

Y ya. Eso fue todo.

¿Qué fue la Navidad para ustedes?

6 Comments:

  1. Casi un Dios said...
    ajajaj
    chingon, mi navidad estuvo rodeada de conejitas de playboy champagne....y demás excesos-
    maya amnos said...
    jaja se nota que te la pasaste increible, jajajaj, la mia?, trabajando hasta las 10 de la noche con el ultimo paciente, feliz navidad a mis pacientes¡¡¡¡¡ jajajajajajaja.
    ge zeta said...
    Para mí fue una aburrida cena ya ya. Pro yo fui el cocinero.
    Janus said...
    Un asco. Justo como la del año pasado y el antepasado y el año antes de ese.

    Creo que odio la navidad. No, creo que en verdad odio a mi familia.
    tazy said...
    comer con la familia y regresar cargando una maletota que no me había traído ¬¬
    Irenita said...
    una noche con Adriana Lima y lo ùnico que hizo fue darte de comer bacalao? que desperdicio :P

    despues de mi comentario lesbianòn y atrasadìsimo me retiro...

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